La peregrinación es un signo característico de la vida. Esencialmente recuerda a quien gusta describir la propia existencia como un camino. Es signo de conversión, de esperanza, de búsqueda, de ponerse de pie y caminar al encuentro con el Señor de la VIDA. “Es vivir hacia adentro y hacia afuera, es regalarse un tiempo más frecuente para la contemplación, para orar, para viajar a nuestro mundo interior”.
La peregrinación recuerda el camino personal del creyente que siguiendo las huellas del Redentor peregrina hacia la Vida Eterna ; recuerda: el camino comunitario del creyente, siendo un signo visible de la Iglesia ; familia de Dios, concebida como pueblo que peregrina a través de la historia, que avanza hacia el Señor. En la liturgia son numerosos los gestos del caminar.
La pregunta sería en este caso ¿qué buscamos realmente en lo que buscamos?. Peregrinar a la tierra de las BIENAVENTURANZAS CORDILLERANAS le significa al peregrino ponerse en un camino espiritual de apertura amorosa y humilde para recibir una mirada nueva de simplicidad, ternura, humildad; lo que cuenta poco a los ojos materiales del mundo, lo ordinario vivido en forma extraordinaria, en búsqueda de aquel tesoro escondido dentro de nosotros mismos, como dice Teresa Ruiz Ceberio: “dejarse encontrar con el Viviente requiere viajar a la interioridad hasta alcanzar la hondura donde Dios nos habita, donde reside nuestra libertad, donde mora el Espíritu y todo está en paz”. Necesitamos volver al centro, al corazón, y desde allí iluminar nuestra persona, nuestro camino en lo cotidiano”.
“Buscar lo que vamos buscando en el lugar adecuado”.
Caminar, peregrinar , es esencial al ser humano y a la naturaleza toda. Nuestro pueblo ama las peregrinaciones. En ellas, el cristiano sencillo celebra el gozo de sentirse inmerso en medio de una multitud de hermanos, caminando juntos hacia el Dios que los espera. “Tal gesto constituye un signo sacramental espléndido de la gran visión de la Iglesia , ofrecida por el Concilio Vaticano II: “ La Familia de Dios, concebida como Pueblo de Dios, peregrino a través de la historia, que avanza hacia su Señor.” Tengamos presente las peregrinaciones que en el mismo Junín se realizan a la Virgen de la Rinconada , con un recorrido de 32 km. o al cerrito de la Cruz donde está emplazado el Vía Crucis o a las ermitas que la devoción popular ha levantado en un recodo del río Chimehuín a 7 km. de la localidad, o la peregrinación a los lugares históricos de Laura Vicuña, hasta la Estancia Fosbery a 15 km. de la ciudad.
En la Patagonia son numerosos los lugares de peregrinación: la Virgen del Manzano en Zapala, la Virgen Misionera , en paso Córdova, cerca de General Roca, en A. Stefenelli el Santuario a María Auxiliadora; Fortín Mercedes donde descansan los restos de Ceferino Namuncurá, la peregrinación por el mar con las barcas pesqueras del puerto de Rawson a la Virgen Stella Maris...Y, mirando a nuestra patria, las peregrinaciones a la Virgen de Itatí, Luján, Nuestra Sra. del Rosario de San Nicolás... constituyen un claro ejemplo de esta realidad.
Preparar la peregrinación.
a) La peregrinación puede hacerse de manera individual y comunitaria. Es importante resaltar la dimensión eclesial de este signo, por lo que es recomendable organizar peregrinaciones con la parroquia o capilla, familia, movimiento, grupos juveniles, niños, grupo pastoral, grupo de amigos, compañeros de trabajo o de colegio. Todos sin exclusión podemos peregrinar.
b) Cuando se organiza en comunidad es necesario ponerse de acuerdo con el Rector del Santuario y los miembros del grupo pastoral o servidores del Santuario. La organización dependerá de la cantidad y necesidad de cada grupo. La coordinación de horarios, sobre todo por las celebraciones en el interior del templo dependerá de la estrategia utilizada para lograr acuerdos ya que la parroquia comparte los espacios y tiempos con el Santuario.
c) De suma importancia en las peregrinaciones es el / la guía o el agente de pastoral, que conduce y acompaña a los lugares históricos, que haga la referencia de cada lugar y vaya nutriendo de espiritualidad con cantos, oraciones y el seguimiento del itinerario de Laura, contenidos en el subsidio que se entregará de antemano a todos los peregrinos. En el caso de grandes peregrinaciones hacer uso de CD de música, megáfono o micrófonos según corresponda, así como es aconsejable que el guía lleve distintivo o identificador.
Lo más importante es rodear el clima de espiritualidad evangélica vivida por Laura y ofrecer los espacios y tiempos suficientes para lograr el ambiente necesario de paz y serenidad que ayuden a la meditación.
Junín de los Andes ofrece un lugar de privilegio en el cual el Creador ha derrochado magníficas bellezas naturales, paisajes insospechados, el impotente Lanín, montañas y chenques, bosques, lagos cristalinos, ríos caprichosos, flores, fauna cordillerana y... gente cordial y hospitalaria.
Perfil del peregrino.
Es el sujeto de la Nueva Evangelización. El creyente que movido por un sentido religioso llega hasta el Santuario y de alguna manera expresa en él su fe, es un signo de la Iglesia peregrina en el tiempo. Dadas las características señaladas se descubre la importancia que tiene para el peregrino el santuario y por tanto la ocasión que tiene el pastor para despertar o alentar la semilla del Verbo que está en cada peregrino.
¿Cómo llega a la zona?